Salud
Día Mundial de la lucha contra el SIDA
El 1 de diciembre se celebra el día Mundial de la lucha contra el Sida, una enfermedad que puede prevenirse con educación.
Nuestro índice de masa corporal puede decir mucho acerca de nuestra capacidad, salud y cómo prevenir enfermedades.
El IMC, aunque ampliamente utilizado, es una medida algo defectuosa, pasando por alto factores cruciales como la composición corporal, etnia, sexo, raza y edad. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, un IMC saludable para adultos se considera entre 18.5 y 24.9, mientras que un IMC de 25 a 29.9 se clasifica como sobrepeso. Sin embargo, para los adultos mayores, los Institutos Nacionales de Salud proponen un rango ligeramente mayor, de 25 a 27, desafiando las normas tradicionales.
Mientras que un IMC alto puede plantear riesgos como enfermedades cardíacas, hipertensión, diabetes y accidentes cerebrovasculares, mantener un IMC bajo, especialmente en adultos mayores, también es poco saludable. La investigación indica que un IMC ideal para adultos mayores se sitúa entre 25 y 27, encontrando un equilibrio delicado entre la salud y el peso.
Un estudio pivotal publicado en el American Journal of Clinical Nutrition amalgamó datos de 32 estudios previos, concluyendo que los riesgos de mortalidad eran mayores para IMCs por debajo de 23 o por encima de 33. El punto óptimo para los adultos mayores parece estar entre IMCs de 23 y 33, desafiando nociones preconcebidas sobre peso y salud.
Contrario a creencias comunes, tener sobrepeso u obesidad a los 65 años no está necesariamente vinculado a peores resultados de salud o a una menor esperanza de vida. Numerosos estudios indican que un IMC más alto puede contribuir a una mejor salud social y emocional, un mejor rendimiento cognitivo y funcional, y una mayor independencia en adultos mayores.
Tener bajo peso aumenta el riesgo de desarrollar problemas de salud, incluyendo deficiencias nutricionales que causan problemas médicos como osteoporosis y anemia. Además, un IMC bajo disminuye las posibilidades de recuperarse de enfermedades e infecciones, enfatizando la importancia de mantener un peso saludable en la vejez.
Aunque no existen recomendaciones oficiales para el rango de peso o IMC ideal para personas mayores de 65 años, mantener un peso saludable es crucial. Los datos científicos pueden no proporcionar una respuesta clara, pero los estudios sobre centenarios sugieren que estar en un peso saludable es un factor clave para la longevidad.
Las metas de mantenimiento del peso para personas mayores deben ser personalizadas, considerando factores como problemas de salud, cambios en el nivel de actividad, medicamentos y cambios en el metabolismo. Se recomienda la intervención médica y, si es necesario, un nutricionista para establecer objetivos realistas y alcanzables.
Para aquellos que buscan aumentar de peso de manera saludable, incorporar alimentos con una alta relación calorías-volumen, consumir comidas más pequeñas y frecuentes, y consultar con un médico sobre suplementos nutricionales son estrategias viables. Es esencial abordar la pérdida de peso de manera pronta, ya que podría ser indicativo de problemas de salud subyacentes.
En conclusión, la búsqueda de un peso saludable en adultos mayores es matizada, desafiando las normas convencionales sobre el IMC y los riesgos para la salud relacionados con el peso. Encontrar el equilibrio adecuado, personalizado a las necesidades individuales, implica la colaboración con profesionales de la salud y el compromiso con un estilo de vida equilibrado y nutritivo. Adoptar un enfoque holístico hacia la salud y el peso puede allanar el camino para una etapa satisfactoria, vital y vibrante.
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